No todos los pendientes quedan igual de bien a todo el mundo, y no es cuestión de gustos: es geometría. La forma de tu cara marca qué pendientes te favorecen más. La idea es sencilla: buscar el equilibrio, compensar tus rasgos en lugar de repetirlos. Te lo contamos cara por cara.
Cara redonda
Si tu cara es más bien redondeada, te favorecen los pendientes que alargan: largos, colgantes, con caída vertical. Aportan longitud y estilizan. Evita los aros muy grandes y redondos, que refuerzan la curva.
Cara alargada o rectangular
Aquí buscas lo contrario: dar anchura. Los aros y los pendientes redondos o tipo botón son tus aliados, porque equilibran horizontalmente. Los largos y finos, mejor guárdalos para otra ocasión.
Cara cuadrada
Con una mandíbula marcada, los pendientes redondeados y con curvas suavizan los ángulos: aros, formas orgánicas, colgantes con movimiento. Evita los cuadrados o muy geométricos, que acentúan las líneas rectas.
Cara ovalada
La cara ovalada es la más equilibrada, así que te queda bien casi todo. Aprovecha para experimentar: aros, largos, mini, statement… lo que te apetezca.
Cara con forma de corazón
Si tienes la frente más ancha y la barbilla estrecha, te favorecen los pendientes que dan volumen en la parte de abajo: tipo lágrima, más anchos en el extremo inferior. Equilibran la barbilla.
Un truco que funciona siempre
Si dudas, los aros medianos y los pendientes mini quedan bien prácticamente a todo el mundo. Son el comodín seguro.
Y un consejo práctico: elige acero inoxidable. Nuestros pendientes son de acero 316L, hipoalergénicos y resistentes al agua — no se oxidan ni te ponen la oreja verde, y te los puedes dejar puestos siempre. ¿Quieres afinar tu estilo? Mira también cómo combinar joyas doradas y plateadas.
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